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TRATAMIENTOS DEL AGUA “Enlaza con lo siguiente” Tradicionalmente la forma más habitual de tratar el agua de las piscinas consistía en añadirle cloro químico que, además de irritarnos ojos y piel, producía el característico “olor”. Frente a los sistemas tradicionales de cloro químico se encuentra la cloración salina, que genera el cloro a partir de la sal común, disuelta en el agua.

¿Cómo funciona una piscina de agua salada?

Su funcionamiento es tan sencillo como práctico. Cuando se instala el clorador salino se diluye de 4 a 6 kilos de sal por m3. Cuando el agua salada pasa por los electrodos se convierte en hipoclorito sódico que es lo que destruye los patógenos del agua así como la materia orgánica. A continuación se vuelve a transformar en sal y de esta manera se cierra el ciclo.

Posteriormente simplemente habrá que reponer la sal que se pierde conforme se vaya perdiendo el agua por los lavados de los filtro. Este sería un esquema simple de cómo funciona el circuito de una piscina de agua salada:


2 (grande)

2. Pero, ¿el agua es tan salada como la del mar?

No, la salinidad del agua de piscina es de 6 a 8 veces inferior a la del agua del mar. Viene a ser equivalente a la salinidad de la lágrima del ojo.


3. ¿Qué beneficios me aporta la cloración salina?

Son varios los beneficios que aporta este sistema de cloración y podemos desglosarlos en los siguientes:

1) Salud: el agua es más suave con la cloración salina, con lo que la piel no pica ni se produce enrojecimiento de los ojos. Protege también el pelo y, al ser agua salada, el bronceado es más natural. Por cierto, no destiñe los bañadores.

2) Ecológicos: esto es obvio, ya que no utiliza ningún producto químico, con lo que respetamos el medio ambiente. Además al ser un proceso cerrado y continuo en el tiempo se conserva el agua en perfectas condiciones durante varios años, con lo que se ahorra en consumo de agua.

3) Seguridad: al no utilizar un producto de alta toxicidad como el cloro químico eliminamos los problemas de seguridad que nos puede ocasionar su transporte, manipulado y dosificación o almacenaje, máxime si tenemos peques en la casa.

4) Económicos: una vez hayamos llenado la piscina con el primer aporte de sal simplemente tendremos que ir reponiendo la sal equivalente al agua que se pierde por lavado de filtros.

5) Mejores sensaciones en el baño: la cloración salina hace que el agua tenga una sensación sedosa y suave.


4. ¿Puedo instalarlo en mi piscina?

La instalación de un clorador salino es adaptable a cualquier piscina, no tiene que ser de nueva construcción ni de un tipo específico. Además se realiza de una forma muy sencilla.


5. ¿Es caro? ¿Y su mantenimiento?

No. Todo depende del modelo del clorador, el volumen de agua que tenga que clorar, etc.

Respecto a su mantenimiento, como ya hemos comentado anteriormente el agua se va renovando cada varios años, los costes de este sistema vienen de la reposición de electrodos si se desgastan, el aporte de la sal así como el consumo eléctrico del electrodo.

Por tanto esta inversión inicial se amortiza a lo largo de los años al no tener que comprar cloro químico, evitar los llenados de la piscina así como reduciendo el tiempo de mantenimiento de la misma. Pero el ahorro más importante es la mejora cualitativa en la calidad del agua.

Consideraciones a tener en cuenta antes de instalar un electroclorador

El sistema de ELECTRÓLISIS SALINA no consigue suprimir totalmente la necesidad de productos de tratamiento químico que exige nuestra piscina. El electroclorador fabrica el cloro responsable de la desinfección (que no es poco). Sin embargo, el agua de la piscina no solo necesita cloro.

La mayoría de propietarios de una piscina familiar que se encargan personalmente del mantenimiento lo hacen utilizando como base del tratamiento un producto mutilación. Es decir, un producto cuyas tres funciones básicas son: la desinfección, la prevención algicida y la floculación. Esto significa que aunque instalemos un electroclorador en nuestra piscina, debemos seguir utilizando regularmente un buen algicida para prevenir la aparición de algas y es muy recomendable emplear también un floculante de disolución lenta para disfrutar de un agua cristalina.

Por otro lado cualquiera que haya "peleado" con una piscina conoce la trascendencia que tiene el pH del agua en la eficacia de los productos de tratamiento (cloro, algicida, floculante...). El cloro puede perder hasta un 80% de capacidad de desinfección cuando el pH del agua está mal regulado. Pues bien, durante el proceso de electrólisis de sal es absolutamente normal que el pH del agua se descompense (sube con mucha facilidad), por lo que es fundamental realizar análisis de forma periódica (al menos una vez por semana) y ajustarlo con el producto apropiado cuando sea preciso (lo cual sucederá con relativa frecuencia). Si queremos evitar esta "subordinación", lo ideal sería instalar, junto con el equipo de electrólisis, un sistema auxiliar para la regulación automática del pH del agua. De hecho casi todos los modelos de electroclorador de gama media-alta ya incorporan de serie un módulo para desempeñar esta función.

 

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